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Historia de la Basílica

Poco a poco la pequeña Ermita que daba cobijo al Milagroso Crucifijo se fue haciendo cada vez más insuficiente para poder recibir las peregrinaciones que llegaban a Esquipulas, especialmente en las fiestas de Enero. Fue así que se tomó la decisión de construir un templo más adecuado y digno que pudiera servir adecuadamente para atender las necesidades espirituales de los devotos y romeristas. Esta nueva edificación fue constituida como Parroquia, ya que hasta ese momento dependía Esquipulas de la Parroquia de San Francisco de Asís, Quezaltepeque.

El año de 1680, estaban junto al altar mayor del Santuario, dos indígenas, uno ciego y otro tullido, llamados el ciego Juan Ventura, y el tullido Juan García; cayó una vela del altar sobre los manteles, y al empezarse a quemar, se levantaron ambos corriendo a apagar el fuego, quedando el ciego con vista y el tullido con movimiento.

En la segunda mitad del siglo XVII los pobladores de Esquipulas solicitaron a la Real Audiencia que se le concediera la gracia de exención de dos años de tributos y del pago del servicio del tostón con el objeto de reedificar su iglesia, petición que fuera aprobada por la Real Provisión dictada por Don Carlos II en el año de 1673.

La construcción de esta iglesia debe haberse concluido al finalizar el s. XVII, pues en la descripción que de ella hace el Cronista don Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán en su “Recordación Florida” se indica que en esa época ya se encontraba terminada. Indica el Cronista que: “su iglesia parroquial, que de materia firme se eslabona en sus maestras, se adorna con buena capilla mayor, y sacristía de bóvedas, y el resto del cuerpo de la iglesia, cubriéndose de teja, se ostenta y perpetúa a duraciones largas”.

La imagen del Santo Crucifijo fue traslada a su nuevo altar en la recién construida iglesia donde estuvo recibiendo con los brazos abiertos a miles de peregrinos que seguían llegando buscando la presencia y la bendición del Señor. El mismo Cronista Fuentes y Guzmán nos cuenta que “la frecuencia de los romeros y copia de los dones a la veneración del Santo Cristo de Esquipulas es grande, porque la muchedumbre de los milagros de esta santísima imagen, fervoriza e inflama los corazones fieles de las provincias más distantes”. Ya para esas fechas los romeristas que llegan ya no son sólo del Reino de Guatemala sino que algunos vienen de países vecinos, eso hará posible que con el paso del tiempo Esquipulas sea conocida como “Capital Centroamericana de la Fe”.

"En 1682 Dionisio Aguirre y Juan Ventura de Aguilar, de Trujillo, Honduras, viniendo juntos en romería ciegos, salieron ambos con vista.

También en el saqueo de Lorencillo de 1684 en Veracruz, fue llevada por los soldados María de los Ángeles, quien clamó al señor de Esquipulas y habiendo llegado la embarcación a la barra de río Ulúa para llevar agua, pidió ella licencia para bajar a tierra y lavar su ropa, lo que obtuvo pero custodiada por seis hombres; éstos se durmieron y entonces aprovechó la ocasión para huir, pero pronto despertaron y la siguieron. En esta tribulación volvió a clamar al Señor y se ocultó en un hoyo que pronto hizo en la arena en la playa, así que cuando llegaron en su seguimiento no la encontraron volvieron atrás para no aparecer más, pues estos piratas vieron llegar dos canoas que eran de los vigilantes y así huyeron, con lo que María pudo salvarse embarcándose con estos que cuidaban la costa".

Ya a mediados del siglo XVII el templo dedicado al Señor de Esquipulas es conocido con el nombre de Santuario del Señor, será con ese nombre que se hará referencia durante muchos años a dicho lugar y posteriormente al nuevo Santuario edificado en 1759 del cual hablaremos más adelante.